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Conoce Janet Cano: Somos Latinx

By Alondra Rosas Ornelas | Latinx Flint Media

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“Le diría a mi yo más chica que la vida es bella. Que los sueños se cumplen. Y que lo principal es confiar en Dios. Y hacer las cosas con amor, no importa lo que sea.” – Janet Cano

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FLINT, Michigan – “Somos Latinx Flint” sirve para resaltar y conectar a los miembros de la comunidad en el condado de Flint y Genesee. Reconocer las experiencias de familias e individuos en nuestra comunidad revela la compleja experiencia de Latinx Life en los Estados Unidos y en nuestra comunidad local. Somos Latinx Flint impulsa el compromiso y la conciencia cívica, como el Censo 2020.

La siguiente es una conversación entre Latinx Flint Media y Janet Cano:

¿De donde eres? 

Venezuela. 

¿Cuando se mudaron a los Estados Unidos? 

El 29 de Julio cumplimos dos años mi hija y yo. 

¿Cuál fue la razón por venir para acá? 

Bueno, por la situación política de mi país. Empezamos a sufrir muchas carencias a pesar de que mi esposo y yo teníamos trabajo. Yo tenía 25 años en mi trabajo. Empezamos a ver que lo que ganábamos no nos alcanzaba y no conseguimos las cosas que necesitábamos; lo básico, la comida, el agua, la luz. Aparte de eso, lo que más nos impulsó fue el futuro de nuestra hija. Por eso decidimos salir. Mi esposo se vino primero y al año y medio nos venimos mi hija y yo. 

¿Cuál fue la parte más difícil de ese proceso? 

Mira, lo difícil no se ve en el momento que dices que te quieres ir o me voy a salir. Sino cuando ya llegas al sitio, ahí está lo difícil. Este país nos ha recibido con los brazos abiertos y hemos conocido gentes maravillosas desde el primer día. Desde el día uno, Dios nos a puesto angeles en nuestro camino y nos a bendecido. Pero, los que se te queda allá en tu tierra, eso no te lo puedes traer en una maleta. Tu gente, tus amigos, los sabores, el clima. 

¿Qué es lo que más extrañas de Venezuela? 

Lo que más extraño son los sabores. Los sabores de mi comida, el queso, tantas cosas. Y a pesar de conseguir gente maravillosa aquí, ese sentimiento del venezolano se extraña. Las costumbres, la comida, la familia, los amigos. 

¿Cuál ha sido el momento más feliz de tu vida? 

Cuando me case. Y cuando nació mi hija. Creo que fueron los momentos más maravillosos de mi vida. El dia que me case consegui al hombre que siempre le ha pedido a Dios. Me case vieja, me case de 36 años. También cuando me dijeron bienvenida a los Estados Unidos. 

¿Qué le dirías a tu yo más chica? 

Le diría que la vida es bella. Que los sueños se cumplen. Y que lo principal es confiar en Dios. Y hacer las cosas con amor, no importa lo que sea. Otra cosa principal que me enseñó mi mamá tambien fue que nunca maldiga. La vida no se maldice, el trabajo no se maldice. Entonces yo le diría a Janet chiquita eso, lo mismo que me dijo mi mama. Ame a dios por sobre todas las cosas y confía en él, haga su trabajo con amor y nunca maldiga nada. 

Bridging language & cultural barriers para una comunidad saludable!

¿Cuál fue un obstáculo por el que pasaste y superaste? 

Bueno yo creo que el obstáculo que yo digo que es el más grande  que yo superé una vez que fui madre, fue el abandono de mi madre. Mi madre me abandonó cuando yo tenía dos años. Y bueno cuando uno está pequeño uno no siente eso. Gracias a Dios él siempre me pone angelitos en mi camino. Y me recibió una señora mayor. Ella fue mi mamá hasta que murió a los 94 años. Yo ya estaba casada y ya tenía a mi hija. Después que tuve a mi hija empecé hacer esas preguntas: ¿Por qué una madre abandona su hijo? Vinieron tantas preguntas que yo me las hacía antes. ¿Por qué yo no tenía más hermanos? ¿Por qué no tuve una familia con papá, mamá y hermanos? Todo eso. Despues entendi que Dios hace las cosas y mueve las cosas a su manera y uso a la señora que me dio la vida para eso, nadamas para traerme al mundo. Después me puso a mi mamá, la viejita que mi crío y ella me enseño a creer en Dios, ella me enseño a que sobre todas las cosas, trabajara y que el trabajo que si fuera tan insignificante para los ojos de otra persona, que lo hiciera con todo el amor.  Me enseñó primero el amor a Dios y el valor del trabajo. Si iba hacer una familia, que mi familia fuera lo principal y eso ha sido lo principal para mi; desde el momento en que Venezuela empezó a pasar por tantos problemas, mi familia ha sido mi prioridad. 

Cuando mi esposo tenía año y medio aquí, yo dije yo no puedo estar sola con mi hija tengo que estar con mi familia. Fue todo un proceso y un milagro de Dios el venirnos y poder salir yo de Venezuela. La embajada de Estados Unidos en Venezuela la habían cerrado. ¿Entonces en donde iba sacar visa? Entonces decía me voy para otro país, si me voy para Chile o si me voy para Colombia, pero me voy con mi hija y mi esposo.  No, no, es pedirle a Dios. Le dije, Dios mío me tienes que dar un milagro si está en tus planes que yo vaya hasta Estados Unidos abreme las puertas. Y si, mira, abrieron la embajada y todo mundo me decía que no me iban a dar la visa. Yo soy una mujer que si no lo puedo hacer,  ahí estaré. Y bueno, cuando fui me aprobaron la visa. Cuando llegamos al aeropuerto mi hija y yo, no me dejaron salir con mi hija. Me decían que necesitaba un permiso de viaje de mi esposo. Mostré el poder que mi esposo me había dejado y no lo querían aceptar. Y otra vez Dios mío, quítame esa persona de ahí ponme otra por favor. Me arrodille en el piso del aeropuerto, me acuerdo, y Evelin mi hija me decía, “Mamá, no llores. Mami tenemos que salir. Tenemos que salir de aquí.” Yo decía no puedo regresar a Barquisimeto. Tuvimos que ir a Valencia para poder salir y volver a Barquisimeto implicaba que yo no tenía dinero, no tenía nada, que iba hacer? Dije no Señor, vamos un milagro va pasar. Estábamos en migración, estaba la muchacha que me había rechazado los papeles y en el momento que voy regresando a la taquilla, rezaba Dios mio porfavor. En ese momento, el teléfono de la mujer le sonó y se fue y entró otro. Me dijo que pase y me fui. Después, me bajaron todas la maletas porque vieron algo sospechoso ahí. Eran pelotas de bowling de mi hija. Y cuando la guardia abrió la maleta, el otro guardia dijo, “Te lo dije, son pelotas de bowling.” Salir de Venezuela nos tocó lágrimas hasta no más poder. 

Cuando llegue aqui a Miami, lo único que me dijo la guardia fue, “Bienvenida a los Estado Unidos.” Cuando llegamos a Detroit y vi a mi esposo dije, “Lo logramos.”

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